diario.

Era un día agradable, con el sol muy arriba calentándolo todito, con las nubes muy algodonadas avanzando por el cielo y con los árboles y las hierbas mezclando verdes, amarillos y naranjas en el suelo. En medio del prado una niña se ha sentado, con las mejillas sonrosadas y las trenzas apretadas, piensa y piensa acerca de la vida y la muerte, piensa y piensa como harán los aviones para volar y no caerse. Pero de pronto una lágrima le resbala despacito, es que extraña tanto a sus lejanos amiguitos, aquellos niños con quienes jugaba en el prado, con quienes reía, brincaba, y contaba los cuentos más bizarros... Busca palabras, palabras para expresar en su diario lo que la soledad le hace sentir. Pero no ha escrito más que esa palabra, y se imagina que eso será todo lo que quiere decir; Que "soledad" sin más palabras es justo como ella se encuentra, ¡qué tristeza! las horas, las nubes, los aviones han pasado y ahora frágil, a la noche se enfrenta.

soledad.

No entiendo por qué dices estár solo si cada que te veo tu sombra está pisándote los talones.

credibilidad.

Su mirada clavada en el lejano horizonte, sus revueltos pensamientos enganchandose uno a uno como eslabones de una cadena que fue forjandose con el paso del tiempo y las mentiras. Él, repetía palabras de amor, palabras que ya no surtían el mismo efecto de antes, pero que de alguna forma conservaban su escencia amorosa, de cariño: ...pero eso no significa que haya dejado de amarte. Sólo necesito un poco de tiempo. Por favor, no pienses que me voy, ni que ya no me interesas.- dijo él sin dejar de sostener sus manos.
Un golpe seco, el estruendo de las cadenas aprisionando el alma; la última de las mentiras. Y el fin.
No te preocupes, cariño... Aún si me dices que te vas de pesca al mar muerto voy a creerte.- respondió ella, sonriente, pero con la rabia escurriéndole en el corazón.

parece.

No es que el monstruo se haya detenido, pensarlo si quiera sería una aberración. Lo que sucede es que para el espacio no existe el tiempo.
Luego entonces: Parece como si nada se moviera allá arriba, lejanía y silencio.

pesadilla.

Yo también he soñado lo mismo, sueño que me estoy ahogando, que mi reflejo en el cristal es el tuyo, pero estando fuera: tan melancólica como siempre, tan indecisa como siempre. Y veo como lloras, quizá de impotencia porque sabes que no puedes sacarme de ahí. Pero a diferencia de lo que me cuentas, tu reflejo no es el tuyo precisamente, si no el mío. Me doy cuenta que tu rostro angelical se transforma en el demonio que soy y angustiado, veo que estoy sólo, tú has desaparecido.

Pero dentro de mi repentino pánico me alegra saber que lo que me dices a cada rato es una mentira y que cuando eso pase, tú no estarás ahí, que sabes muy bien que no me seguirás.
A esto yo no lo llamaría pesadilla...

circulos.

Estamos perdidos... ¿Cómo les vamos a explicar que hemos estado viajando en círculos todo este tiempo?-Se lamentaba un astronauta con aires de filósofo.

éxodo.

El viento sopla sulfuroso desde las entrañas de la nebulosa, invadiendo y destrozando con el haz de su luz toda fortaleza conciente de sí misma. Incendiando al corazón, provocando el éxodo de la inmundicia humana que se interna en la Tierra, escapando de su soberbia y su estupidez.
Cegados por la luz...
Absortos por el miedo se arrastran sobre la porqueria, con estómagos revueltos le suplican a la nada y se flagelan las espaldas anhelando el perdón y la muerte. Teniendo en sus conciencias la incertidumbre por la promesa de un infierno y en sus almas el deseo de un final próximo. Las cavernas son un horno que poco a poco solidifican sus pies, su voluntad y su fe.